Hay algo que tenemos en común todas las personas cuando llegamos al mundo: nadie elige donde nacer.

El filósofo Voltaire en su época de iluminación, comparó la vida con un juego de cartas,

“Los jugadores deben aceptar las cartas que les repartieron. Sin embargo, una vez que tienen esas cartas en sus manos, solamente ellos escogen la manera en que las van a usar en el juego”.

Es posible que Cristina Masaveu hubiese elegido nacer en un lugar apartado donde tener más intimidad, sin embargo, su historia de Mujer Real, Sacrálida nuestra y modelo a seguir distó bastante de ser privada, a pesar de su discreción.

María Cristina Masaveu Peterson (17 de abril de 1937 – 14 de noviembre de 2006) era hija del banquero y mecenas Pedro Masaveu y Masaveu y de Juj Peterson Sjonell, cuyo padre sueco, fue diplomático. Nació en Santander, donde sus padres se habían establecido a comienzos de la guerra civil y en 1939, tras el nacimiento de su hermano, regresaron a Asturias.

La infancia de Cristina y de su hermano Pedro Masaveu transcurrió en Oviedo, en el seno de una familia de posición económica privilegiada. En 1945 falleció su madre y quedaron al cuidado de una nurse alemana. Ambos hermanos se caracterizaron por llevar una vida reservada, con un reducido círculo de amigos, alejados de cualquier afán de notoriedad.

Cristina Masaveu realizó estudios de piano en Oviedo y Madrid, relacionándose con los escritores, políticos y artistas de vanguardia, que, invitados por su padre, pasaban temporadas en el Palacio de Hevia, situado en el municipio de Siero. Razón por la cual vivió con pasión sus dos grandes vocaciones: la música y el arte, que lo son también para el resto de la familia.

Mujer de su tiempo, abierta a la modernidad, de espíritu liberal, muy culta y sensible, generosa y comprometida con muchas causas sociales, dotada de una penetrante inteligencia emocional y de profundas convicciones, desarrolló toda su vida con discreción, sencillez, y cercanía a los demás.

En 1967, tras el fallecimiento de su padre, Cristina Masaveu optó por establecer su residencia fuera de Asturias y mantenerse al margen de los negocios, que quedaron en manos de su hermano. Vivió a caballo entre Marbella, Londres, Madrid, Barcelona e Ibiza, atraída por el movimiento “hippie” y los valores de naturaleza, vida sana y pacifismo y a comienzos de 1993, tras el fallecimiento de su hermano regresó a Asturias y se instaló en el Palacio de Hevia, donde había transcurrido parte de su infancia.

La fortuna personal de Cristina Masaveu es difícilmente cuantificable. Heredera única de su hermano Pedro, entregó al Principado de Asturias, como donación en pago de la herencia, una colección de arte compuesta por 410 piezas de incalculable valor, propiedad de su hermano, ahora depositadas en el Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo, bajo el nombre de Colección Pedro Masaveu, reservándose para sí la colección privada de su padre, forjada con el asesoramiento de Enrique Lafuente Ferrari, formada por más de 200 obras de pintura antigua.

El 5 de mayo de 2006 creó la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, cuyos pilares son la conservación y la difusión del arte, la formación de la juventud trabajadora y la investigación científica para el desarrollo tecnológico.

Parece obvio que Cristina Masaveu “pudo haber elegido la vida de la rica heredera que disfruta de los placeres mundanos” y, sin embargo, “prefirió el retiro y un grupo de escogidos amigos. Para el resto del mundo, silencio. Ni siquiera quiso que su funeral se convirtiese en una multitudinaria despedida Nadie más que los familiares y amigos más íntimos, un puñado de personas, celebraron el funeral y entierro”. Falleció en Oviedo el 14 de noviembre de 2006. Transcurridos 14 años, este es nuestro discreto homenaje y reconocimiento de Mujer Real, Sacrálida nuestra y modelo a seguir.

A Ella le debemos su contribución al arte, a través del mecenazgo y la organización de todo tipo de proyectos expositivos, editoriales y de investigación y su compromiso con el Principado de Asturias, con nuestro país y con la sociedad.


AGENDA anexo _

Toma nota porque la visita a la Fundación cristina Masaveu Peterson es de obligado cumplimiento. La Exposición que acoge permanece abierta al visitante de manera gratuita de la mano de una plantilla altamente cualificada y de trato exquisito. Sin olvidar pararse a contemplar los detalles, como el propio edifico rehabilitado, sede de la Fundación, un antiguo palacete del siglo XIX de estilo neoclásico, de formas sencillas, armónicas y proporcionadas. El hormigón visto y las maderas tropicales, explotadas de forma sostenible y homologada, son fundamentales en los acabados tanto interiores como exteriores del edificio. Sin duda es un lujo al alcance de cualquiera, aprovecha esta oportunidad, planifícate y descubre la impronta de nuestra Mujer Real para la historia, Cristina Masaveu, ‘la discreta mecenas’, ¡no te lo pierdas!.


Fuentes_

www.puentedemando.com por Juan Carlos Díaz Lorenzo

Fundación Cristina Masaveu.


Lucía García·Muñoz _Dirección y Desarrollo.

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