Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad (Albert Einstein).

Enero ha pasado y con él se han ido muchos de los propósitos que nos juramos cumplir al iniciar el año. Lejos de aumentar con los años, al madurar, parece que la fuerza de voluntad nos abandona, que cada vez se hace más débil.

Nos relajamos en exceso y dejamos incumplidas muchas promesas que nos hicimos a nosotros mismos.

¿Crees que otras personas tienen esa fuerza de voluntad que a tí te falta? No te engañes, la fuerza de voluntad no es algo innato en los seres humanos.

Es un hábito adquirido que puedes reforzar y entrenar. A continuación te voy a dar una serie de ejercicios que te ayudarán a mejorar tu fuerza de voluntad.

Los aliados para mejorar tu fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad es ese impulso interno que nos hace resistir a las tentaciones y también vencer obstáculos impuestos. Es una acción ejecutada a corto plazo que nos proporcionará un beneficio mayor en el futuro. Esa misma naturaleza hace que, en ocasiones, la toma de decisiones no sea tan sencilla como debiera.

Para ayudarte a ejercer con propiedad esa esquiva fuerza de voluntad puedes contar con varios aliados:

La motivación: íntimamente ligada al valor que le damos a lo que hacemos. Con unos objetivos alcanzables y realistas evitarás innecesarias frustraciones.

La autoestima: tus fracasos no te definen. Observa y se consciente de todas las cosas que haces bien.

La frustración: sé tolerante contigo mismo. Valora tus fracasos como fuente de conocimiento que utilizarás en futuras ocasiones.

Voy a proponerte unas claves prácticas que te permitirán entrenar tu fuerza de voluntad.

1. Enfócate en tu objetivo

Definir tu meta final es, quizás, uno de los aspectos más complicados del proceso. Tienes que valorar, medir y analizar todas las implicaciones de esta toma de decisión. Realiza este proceso y cuando lo tengas claro, céntrate únicamente en tu objetivo.

Puedes empezar por cosas cosas sencillas y básicas que te ayudarán a ejercitar esa fuerza de voluntad. No tengas prisa. No estamos en ninguna carrera, lo que importa es avanzar desde unas bases sólidas. Tus objetivos pueden ir complicándose a medida que adquieras soltura y conozcas tus propias posibilidades.

2. Crea hábitos

Prioriza las cosas importantes para tu día a día e intenta cumplir con los hábitos que sean beneficiosos para tí.  El proceso para asimilar los hábitos diarios puede durar unas cuantas semanas, pero a la larga vas a adquirir la disciplina y el autocontrol necesarios para desarrollar tu fuerza de voluntad.

3. Date una recompensa

El refuerzo positivo actúa como un gran motivador. Incentiva tus logros con pequeñas recompensas que te den placer. No es necesario que sean grandes premios. Tal vez tu gratificación sea una comida especial, una salida al cine o simplemente quedarte en la cama hasta tarde. Lo que te haga feliz.

4. Perdónate

El sentimiento de culpabilidad es una fuerza atrayente y destructora. No dejes que domine tu vida. los errores son parte del aprendizaje y por tanto debes aprovecharlos para aumentar tu conocimiento sobre ti mismo. Sigue adelante.

5. Panifica tus acciones

Detalla tus objetivos y el modo en el que actuarás para conseguirlos. Crea tu hoja de ruta en la que marcarás las tareas necesarias para lograr el éxito. Puedes ir tachando las cosas que vas cumpliendo. Será el modo de ver que avanzas.

6. Comparte tu objetivo

Compartir lo que quieres hacer es un modo de convertirlo en más real. De comprometerte con aquellas personas a las que has hecho partícipe de tus deseos. El deseo de no quedar mal ante esas mismas personas te va a servir como aliciente para llevar adelante tus própositos

7. Evita el perfeccionamoiento

No es necesario que algo sea absolutamente perfecto para estar bien. Redirige tu energía para lograr tu objetivo final, pero no inviertas más tiempo del absolutamente necesario.

8. Continua practicando

Compara tu fuerza de voluntad con cualquier músculo de tu cuerpo. necesitas ejercitarlo para que esté en plena forma. Del mismo modo, si dejas de entrenarla esta se debilitará y perderá su efectividad. Sigue practicando con pequeños o grandes propósitos. Lo que tu vida necesite en cada momento.

9. Cuida tu cuerpo

Tu cuerpo es el que alberga tu fuerza de voluntad. Es necesario alimentarlo con toda la energía necesaria para proporcionarle la especial atención que merece.

El sentirte bien físicamente va a estar directamente relacionado con el modo en el que aplicas tu fuerza de voluntad. Así que cuida tu cuerpo del mismo modo que cuidas tu mente. Haz ejercicio. Medita. Cuida tu alimentación. Todo cuenta a la hora de reforzar tus propósitos.

10.Encuentra tu equilibrio

No siempre actuamos de igual manera. Nuestra parte impulsiva se impone a la reflexiva en determinadas situaciones y viceversa. Es necesario tomar el control de este péndulo que todos tenemos e inclinarlo hacia el lado necesario para ejercer nuestra fuerza de voluntad.

Dedica los próximos días a potenciar tu fuerza de voluntad con estos pasos que hemos visto. Puede que no sea sencillo al principio, pero tu esfuerzo será tu recompensa.

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Todos tenemos sueños. Pero para convertir los sueños en realidad, se necesita una gran cantidad de determinación, dedicación, autodisciplina y esfuerzo (Jesse Owens)


Tonina Ferrer _ Desarrollo y Crecimiento Personal.

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