Fui una niña feliz, con un mundo interior revelador. Observadora y curiosa, el tiempo me descubrió que la imagen es lo que proyectamos, antes incluso de intercambiar una palabra con nuestro interlocutor. Ya en la escuela sentía fascinación por el peinado de Carmen, mi profesora, su precioso maquillaje, su abrigo, la admiraba por lo que visualmente transmitía y percibía lo que eso generaba en mí. Recuerdo el día que otra profesora, Toñi, llegó a clase con unas botas de vinilo con plataforma y un pichi blanco, tal fue el impacto que la seguí a hurtadillas, hasta la puerta de su casa, tenía apenas 6 años. Aquellas situaciones sin saberlo despertarían mi vocación.

Lo concerniente a la imagen me atrapó, hasta hoy.

No era traviesa, tal vez inquieta, quería descubrir, conocer, fisgar y este universo propio, en más de una ocasión me colocó de cara a la pared, lo recuerdo con ternura. Convertir el nombre de mi compañero Fidel en ‘Fideo’ era originalidad al extremo, sin embargo, terminaba sentada cara-pared. Y así se sucedían los días, hasta el momento en que la sacristana persuadió a mi madre para un cambio de Colegio, todo se volvió gris, con el único punto de luz de un patio con columpios. Mi madre siempre me sobreprotegió, siempre pensando en qué sería lo mejor para mí, sin mí. Me cortaron las alas y mi cosmos de creatividad quedó reducido al blanco y negro, era la noche y la luna, a la que tanto temía a mis 5 años.

La senda a seguir estaba marcada, no había Nancy que se me resistiese, sería estilista de imagen y belleza, sin olvidar la del alma. Y así fue que estudié 5 años de formación profesional en peluquería, una experiencia imborrable, el alumnado a una. No puedo olvidar, el aula vacía y toda la clase en casa del conserje viendo el último capítulo de Falcon Crest. Mientras Inés y yo, fumábamos un cigarro en la calle, fumar resultaba, ¡tan chic!, ¡Inolvidable!.

Mis comienzos en Madrid fueron una grata experiencia de aprendizaje. Al poco tiempo regresé y monté junto con otra compañera, la que ahora es mi peluquería, ‘No te cortes’. Fue una revolución en su momento, éramos muy innovadoras, yo en mi salsa, ¡imaginad!. Recuerdo que hicimos un primer viaje a Londres, como fuente de inspiración y aprendizaje y consideré no regresar. Mi querido amigo nos acogió, por aquel entonces trabajaba en un hotel y nos preparó una suite en su casa, digna del Ritz. Me fascinó la ciudad. Siempre he tenido la inquietud de salir de entre las montañas y siempre encontré el freno del deber, de la obligación, de lo que se espera de mí. Y mis deseos, mis sueños, ¿para cuándo?. Y como la edad te calma, posteriormente paseando por esa ciudad, por formación y trabajo, la observé desde otra perspectiva. Todo lo que sucede tiene un por qué.

Mi trabajo, es un digno medio de vida, sin embargo, mi inquietud es insaciable y anualmente me reciclo con un máximo de 6 cursos de especialización que me permiten contactar con tendencias, técnicas y vanguardia.

Cuando se trata de peluquería y belleza, ¡vibro!.

Siempre he estado muy vinculada al Grupo Rizo´s, a Cebado, a Tony & Guy, a Sasson, con quienes he colaborado y me he formado. Siempre de la mano de los grandes. ‘Expresión’ me tiene cautivada, alta cocina en peluquería. He aprobado dos oposiciones y aún así aposté por permanecer. Mi cotidianidad laboral es otra, fuera de la innovación y la extravagancia, aunque trato de desmarcarme y dar un toque de originalidad a cada propuesta. No me resigno, no me conformo, sólo innovando y saliendo de la zona de confort alcanzo la realización. En este momento mi objetivo es proyectarme como ‘formadora y consultora en asesoría de imagen’, personalizada y grupal, compartiendo mis conocimientos y experiencias con el resto.

Quien iba a decirme que la vida me regalaría mi propio crecimiento personal, hace 10 año. Un golpe con el coche fue la llamada de atención que necesité para cargarme de energía. Primero a través de una vidente que terminó siendo clienta y viceversa. Ella colocó ante mí, carta a carta, mi vida y eso me conectó con la inquietud de mi infancia, con lo que deseaba ser, lo que había sido y quien soy. Y como todo sucede porque tiene que ser, la vida me regaló a Jaime, mi maestro y guía, ¡mi imprescindible!

Y no me cierro al amor, las vivencias con mis parejas si algo han confirmado es que soy un ‘espíritu libre’ y que quien me acompañe tendrá que hacerlo sujeto a condiciones, dar a partes iguales, recibir de igual manera y el respeto a la individualidad física y mental de cada cual. Sí,  descarto la maternidad, carezco de lo que llama instinto maternal. Respeto muchísimo la infancia, los niños y las niñas han de ser felices y la maternidad merece consciencia plena, es una gran responsabilidad y para toda la vida. ¡Esta soy yo!, desde mi universo, ese que con 5 años apuntaba un mar lleno de peces de colores, he ganado en consciencia y experiencia y ya no permito que nadie lance el ancla por mí, impidiéndome avanzar.

Ahora manejo el atraque, levo anclas a mí antojo y navego, libre, siguiendo el rumbo de la vida que elijo para mí.

GRACIAS Gema,

por compartir tu explosiva creatividad y no perder el fino hilo de la ilusión a pesar de que tu lugar en el mundo no esté en sintonía. ELLA es real, rural, fuerte, decidida y modelo a seguir. Nos tienes y lo sabes, en especial a mí, no estás sola, no estamos solas, cada vez somos más. Continuamos sumando mujeres modelos a seguir, hábiles, con un elevado concepto de nuestras capacidades, llamadas a tomar el mando y alejadas de la mediocridad. Libres, decididas y retadoras nos queremos.


Créditos

Dirección y Desarrollo_Lucía García·Muñoz. / Dirección de Imagen_Lizuáin. / Fotografía_ Alejandra Lozano López.  / Diseño Gráfico_Mamey Studio. / Peluquería_Gema de Castro Álvarez. / Make Up_Ana Gonzalez Guerro. /Localización_ Arenas de San Pedro, Ávila.