A los 40 años me descubrí.

Todos y todas nacemos con un proyecto sentido. He tardado en descubrir el mío, he tenido suerte, hay quienes viven anclados en las críticas y las intrigas por no pararse a tomar consciencia de quienes son, responsabilizando al resto de sus fracasos personales. Tu conciencia es lo que eres. ‘Ahora se quien soy, me acepto y me valoro’.

‘Mi infancia, entre mis tres hermanos, fue una prueba de supervivencia’, pistolas, pelotas de fútbol, los americanos y los indios que siempre éramos mi hermano Diego y yo. Vivíamos apartados, en una finca, por lo que la sociabilidad era diferente. A mí me decían ‘muchachorro’, no me daba por aludida, quería pistolas y que me apuntasen a la liga de fútbol, nunca lo conseguí. A mis 13 años nació Marian, la muñeca de la casa. En total 5 hermanos, éramos familia numerosa.

Si miro con perspectiva, era un núcleo muy reducido en el que mi papel ya estaba asignado, sería una prolongación de mi madre, servil, atenta, siempre dispuesta, complaciente y ‘cuidadora’, de mis hermanos, de mis abuelos, de mi tío, de mis padres y de la ayayay.

Me hubiese encantado estudiar FP, peluquería, no tuve posibilidad, era algo muy novedoso, en casa no lo entendían y me matriculé en bachillerato que cursé un trimestre. Mi madre enfermó y el deber me llamo, la imposición de los cuidados, una vez más, tocando a mi puerta.

Y me dejé llevar, buscando continuamente la aprobación y el reconocimiento.

El siguiente trabajo asignado fue ‘cuidadora de niños’. Nadie me preguntó. Ante la propuesta de; ‘algo tendrás que hacer, no estaría de más que aprendieses corte y confección’ pues también lo cursé.

 

Si mi padre trabajaba incansablemente, a mi madre se le triplicaban las tareas y las obligaciones. Siempre serviles, siempre complacientes.  Bondad y generosidad en estado puro. La casa permanentemente llena, recibiendo con una sonrisa, quisieran o no y eso cala tanto que pasas de puntillas respecto de lo qué quieres tú, cómo deseas vivir y te dejas llevar, hasta que la vida te regala ‘ser tu misma’.

Siguiendo la estela materna, Silvia dejó el cuidado de los niños para ocuparse de la intendencia de casas por horas. Al poco tiempo pudo optar por unos cursos formación en mimbres y confección de alfombras artesanales que desembocó en un precioso proyecto y la casi-constitución de una cooperativa. ‘Aquí vi la luz’, la ocupación en algo que aunque no hubiese elegido, era una salida, alejada de los cuidados, del círculo para el que estaba predestinada, ¡me sentí libre!. No resultó viable y di el salto a un taller de confección de camisas, a la vez que continuaba con mis casas.

Toda una vida juntos, unidos por la panda desde los 13 años, Carlos y yo éramos ‘novios’ a los 16. A los 25,  nos casamos y nació Inés. En el proceso de la vida, primero te casas y luego tienes hijos, así lo tenía integrado. El embarazo fue terrible, con la tensión descontrolada, con una ansiedad desmedida por no olvidar que el parto me colocó al borde de la muerte. A los seis años nació Raquel. Siempre quise tener hijas, en este caso, imagino que el instinto maternal lo tenía latente al ser tantos en casa y cómo mi madre siempre ha insistido; ‘un matrimonio sin hijos, es un jardín sin flores y ‘los hijos son de jóvenes’.

A mis 40 años, cuando no esperaba nada, recibí una propuesta laboral y acepté, con el temor de no estar a la altura, insegura y temerosa. Pronto gané confianza en mis capacidades, estuve muy arropada, muy reforzada, me sentí muy querida, y muy valorada. Aprendía rápido y me hice con el control. Gané en seguridad y en autoestima y contribuía a la economía familiar, no podía pedir más.

Nunca es tarde para encontrarte.

Aposté por ser parte del Proyecto al 100%, en todos los campos y mi lealtad permanece, ¡somos un equipo!. Todos los proyectos en los que nos embarcamos son fantásticos por sus dosis de creatividad, por el trabajo desarrollado en sí, por el compromiso y por las alianzas. Manteniendo en todos ellos una premisa ética y moral, el respeto máximo por quienes crean y ejecutan’. Por ello, cualquier ‘saqueo creativo’, merece ser evidenciado a bombo y platillo, ¡y así será!

La reconversión del negocio en temporal supuso una nueva apuesta y el salto a un sector completamente distinto, una nueva oportunidad para crecer, siempre el vaso medio lleno. Con la seguridad de que esté donde esté, me amoldaré a la perfección porque el trabajo me realiza y  la experiencia adquirida me permitirá ser selectiva ante cualquier oportunidad que surja.

Formar parte de este encuentro con mujeres emprendedoras y empresarias, desde mi condición de asalariada, me ha hecho reflexionar y empatizar con sus responsabilidades, con el riesgo y la incertidumbre, con las dificultades para avanzar y de progreso. Nuestra unión de mujeres en colectivo, luchando por el desarrollo común, me resulta admirable y formar parte, ¡me fortalece!.

Ahora sé la mujer que quiero ser.

 

GRACIAS Silvia,

por compartir tu crecimiento personal y por tu valía. Seguro tu empoderamiento será espejo en el que mirarse para otras mujeres.  ELLA es real, rural, fuerte, decidida y modelo a seguir. No estás sola, no estamos solas, cada vez somos más. Continuamos sumando mujeres modelos a seguir, hábiles, con un elevado concepto de nuestras capacidades, llamadas a tomar el mando y alejadas de la mediocridad, libres, decididas y retadoras nos queremos.


Créditos

Dirección y Desarrollo_Lucía García·Muñoz / Dirección de Imagen_Lizuáin. / Fotografía_ Alejandra Lozano López.  / Diseño Gráfico_Mamey Studio/ Peluquería Gema de Castro Álvarez / Make Up Ana Gonzalez Guerro. /Localización Arenas de San Pedro, Ávila.