Seguro que alguna vez habréis escuchado hablar de la Mutilación Genital Femenina, me gustaría aprovechar este articulo para hablaros detalladamente sobre esta práctica nociva que según datos de la Organización Mundial de Salud sufren más de 140 millones de mujeres y niñas, y que tal y como señala Naciones Unidas, se estima cada año que tres millones adicionales de niñas corren el riesgo de ser mutiladas.

La Organización Mundial de Salud  señala que una mutilación “consiste en la eliminación total o parcial de un miembro sano del cuerpo por motivos no terapéuticos”, y señala que

La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos

La mutilación genital femenina se clasifica, según la Declaración conjunta OMS/UNICEF/UNFPA de 1997, en cuatro tipos:

Tipo I    Resección parcial o total del clítoris y/o del prepucio (clitoridectomía).

Tipo II   Resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores (escisión).

Tipo III Estrechamiento de la abertura vaginal con la creación de un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores y/o mayores, con o sin escisión del clítoris (infibulación).

Tipo IV  Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos, tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización.

Todas ellas con graves consecuencias para la salud de las mujeres y niñas, desde hemorragias, fiebres, infecciones, problemas urinarios, hasta la muerte. Y que produce graves  consecuencias a largo plazo como infecciones urinarias (micción dolorosa, infecciones del tracto urinario); problemas vaginales (leucorrea, prurito, vaginosis bacteriana y otras infecciones); problemas menstruales (menstruaciones dolorosas, tránsito difícil de la sangre menstrual, etc.); mayor riesgo de complicaciones en el parto (parto difícil, hemorragia, cesárea, necesidad de reanimación del bebé, etc.) y de mortalidad neonatal; entre otras. Esta práctica también tiene graves consecuencias para la salud mental de  las mujeres y las niñas que la han sufrido como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, escasa autoestima, etc.

Los procedimientos de mutilación genital femenina se practican en la mayoría de los casos en la infancia, en algún momento entre la lactancia y la adolescencia, y ocasionalmente en la edad adulta.

Estas prácticas son más frecuentes en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Oriente Medio y Asia y entre migrantes de esas áreas. Por lo tanto, la Mutilación Genital Femenina es un problema mundial. En algunas culturas, es un requisito para el matrimonio y frecuentemente realizadas por mujeres de edad avanzada en la aldea.

Se ha reportado que un pequeño número de cirugías en Somalia, Egipto y Sudan se han llevado a cabo en hospitales con doctoras/es.

Los instrumentos utilizados en las prácticas, fuera de centros hospitalarios, frecuentemente son cuchillas especiales, navajillas, tijeras o pedazos de vidrio. La anestesia no es utilizada, excepto en los casos que se llevan a cabo en los hospitales.

Las heridas, fuera de los centros hospitalarios,  son tratadas para promover la cicatrización con sustancias como huevo,  aceite,  ceniza  o papel mojado de cigarro.  Cuando se cortan partes, para cerrar las heridas se han llegado a utilizar espinas como agujas e hilo de coser o pelo de caballo.

La Mutilación Genital Femenina es una forma de controlar y mitigar la sexualidad femenina y es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

Esta práctica viola numerosos derechos de las mujeres y las niñas como los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física y moral, el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida a que en algunos casos el procedimiento acaba produciendo la muerte.

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en el año 2012 una resolución unánime prohibiendo la práctica de la mutilación genital femenina (aprobada por los 194 Estados Miembros de la ONU), que insta a los países a que condenen dentro de sus ordenamientos jurídicos la mutilación genital femenina así como cualquier otra partica dañina que afecte a las mujeres y a las niñas, y exige una atención especial a la protección y a la asistencia de aquellas mujeres y niñas que han sufrido mutilaciones genitales, así como a las que corren riesgo de sufrirlas.

En nuestro país esta práctica está contemplada como delito en Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código penal con una pena de prisión de 6 a 12 años.

Según datos de la fundación Wassu-UAB, en  España, debido a los fenómenos migratorios, se estima que son 17.000 las menores en riesgo de sufrir mutilación genital femenina.

La Mutilación Genital Femenina es un problema global. Supone una grave forma de discriminación de las mujeres, y es muestra de la desigualdad  entre sexos y de las históricas relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres que se encuentran arraigadas en la sociedad.


Referencias

Female Genital Mutilation/Cutting: A Global Concern UNICEF, New York, 2016.

“Eliminating female genital mutilation” An interagency statement – OHCHR, UNAIDS, UNDP, UNECA, UNESCO, UNFPA, UNHCR, UNICEF, UNIFEM, WHO. De la World Health Organization, Department of Reproductive Health and Research.

United Nations  Women Webplace.

World Health Organisation Webplace.


Nerea Parra_Perspectiva de Género e Igualdad de Oportunidades.

* Los contenidos de autores y autoras invitadas, previamente han sido presentados al equipo de dirección y revisados. Cualquier duda, aclaración, mejora, etc, podrás consultarla con la autora o autor a través de nuestro correo electrónico hola@lasacralite.com, interactuando con comentarios a través de nuestras RRSS o por este medio, en mensajes privados. Gracias por participar y poner en valor la vida de las mujeres reales, Sacrálidas y modelos a seguir.