Me recordáis, soy Lourdes Caballero, responsable del área Cuerpo y Bienestar en La Sacralité y estoy encantada de saludaros e introduciros en esta irresistible práctica del yoga a través de pequeños artículos, hasta el momento en que abramos nuestro canal semanal de vídeos.

Veréis, si no cuidamos nuestro cuerpo, dónde viviremos?

Y de que forma más completa podemos hacerlo que a través de la práctica del yoga, por qué? pues porque otorga innumerables beneficios a quienes lo practicamos. Estos beneficios se manifiestan en los planos físico, energético, sensorial, mental y espiritual. Mediante las posturas, la respiración y la meditación, conseguimos un cuerpo sano, armónico y equilibrado.

El Yoga mejora la postura, ya que la musculatura se estira y se tonifica de un modo equilibrado, con lo que se eliminan las tensiones musculares asimétricas; con esto, desaparecen algunos dolores y el cuerpo se mantiene erguido sin esfuerzo. La sangre fluye mejor y los nutrientes llegan más fácilmente a cada célula del organismo. Aumenta la cantidad de oxígeno en sangre, que se manifiesta, entre otras cosas, en una piel limpia, sin impurezas, una piel tersa y una mirada brillante.

Con las posturas de Yoga también se masajean los órganos y las glándulas, haciendo que éstos funcionen mejor y estimulando nuestro sistema inmunológico, lo que nos ayuda a estar más protegidas contra las enfermedades.

Algunos ejercicios concretos de Yoga ayudan a perder peso, consiguiendo así un cuerpo más sano y armónico. Además, con la práctica regular nos volvemos más sensibles acerca de la clase de alimentos que nuestro cuerpo debe ingerir y el momento adecuado para hacerlo.

El Yoga aumenta nuestro nivel de energía, nos renueva y revitaliza a pesar de haber tenido un día agitado. Nos ayuda a liberarnos del estrés, apaciguando nuestra mente. Y una mente en calma procura esa paz interior que todas anhelamos y que contribuye a nuestra felicidad.

El Yoga nos trae al momento presente; vivimos cada instante con mayor intensidad y mayor consciencia. Nos ayuda a conocernos mejor, a establecer relaciones sanas con nosotras mismas y también con las personas de nuestro entorno.

Una persona feliz transmite felicidad a las personas que la rodean.

Mejora nuestra capacidad intuitiva, para que, sin esfuerzo, nos demos cuenta de cuál es la mejor opción en cada situación. Mejora nuestra concentración, nuestra memoria y nos mantiene enfocadas en nuestros objetivos.

El Yoga ayuda a regular nuestro sistema endocrino, estableciendo un equilibrio hormonal. Nos ayuda a comprender y a aceptar cada fase de nuestro ciclo menstrual y cada uno de los distintos estados de la mujer, incluidos el deseo de gestación, el embarazo y la menopausia.

El intenso trabajo que se hace con el suelo pélvico, fortalece y elastifica esta parte de nuestro cuerpo, para evitar los prolapsos o caídas de útero y vejiga y librarnos de la temida incontinencia urinaria.

El Yoga nos ayuda a conocernos y nos da la fortaleza que necesitamos para aceptarnos y respetarnos.

Una mujer que se conoce a sí misma, una mujer que se acepta tal y como es, una mujer que se gusta y se ama, es una mujer que se respeta y exige respeto a los demás, es una mujer empoderada capaz de conseguir cualquier objetivo que se proponga, es una mujer hermosa, que permite que aflore esa belleza natural que emerge de un cuerpo equilibrado, de una mente serena y de un corazón en paz.

El Yoga es un proceso continuo, así que continúa practicando. Cuanto más profunda es tu práctica, mayores son los beneficios.


_para reflexionar

Compartimos unos ejercicios de nuestra querida Instructora Lourdes Caballero para que te sirva de guía y practiques Pranayama , técnica de  respiración yóguica y te beneficies de este entrenamiento cada vez que quieras.