Sus padres emigraron de España a Francia, con su hermano ya nacido y allí cerraron el círculo familiar con otros 3 hermanos más. ‘Tita nació en España, a nuestro regreso’, en total 2 chicos y 3 chicas. Y volvimos a Francia. Viviendo esta experiencia, unidos. Su código vital ya delataba el familiar, ‘el uno para todos y todos para uno’. Y se asentaron los pilares de la tribu; el respeto a la individualidad de cada uno y cada una y a sus diferencias, la ausencia de miedo a decir la verdad, la aceptación de responsabilidades, la comunicación fluida, con amor y expresión de sentimientos y el aprendizaje de los errores.

Suena a tópico, sin embargo, ‘somos “una piña”, fuertes y cohesionados’.

Cuando nuestro regreso fue definitivo, hasta que no coronamos el Puerto del Pico no era que dijimos ‘ya estamos en España’. Y nos establecimos en el pueblo de La Higuera, perteneciente al municipio de Mombeltrán, Ávila. Por entonces el vecindario lo formaban 20 ó 30 personas y si uníamos a quienes habitaban las fincas colindantes, daba incluso para tener colegio. Una infancia feliz, en paz y segura.

Su madre, a la que sólo mencionar le hace aflorar el sentimiento, ha sido una emprendedora hábil. Llegó al pueblo y analizó las necesidades para poco después montar el único bar y la tienda de ultramarinos para abastecimiento de los vecinos y no sólo eso, ‘nos ha empapado en valores’. Protectora siempre de las personas desamparadas y las necesitadas, de una leche caliente, a un abrazo protector. Carmen Guerro, es mujer real, Sacrálida y modelo a seguir, vaya desde aquí nuestro homenaje reflejado en las lágrimas de Ana, su hija, humedales de amor, admiración y reconocimiento.

Ana descubrió su destreza con los pinceles desde niña, ‘me maquillaba cada ojo de un color, experimentaba continuamente’. Estudió peluquería y se diversificó hacía la estética, ahora si había encontrado la senda a seguir.

La timidez y discreción son sus armas. Es una oyente excelente, a lo que sumamos el poder de sus manos, maestras y sanadoras, reequilibradoras de energía, en conjunto, la transformación de una sesión de estética en auténtica terapia.

Siguiendo el modelo familiar de su madre, ondea la bandera de la protección y del auxilio. Hay quienes en su cabina de belleza se han abierto en canal y ella desde su silencio e introspección, ha ido sanando y socorriendo. Mujer generosa y altruista. ‘Mis clientas, son mujeres, de ellas me nutro, comparten sus historias vitales, las buenas y las malas por ello pretendo que mis tratamientos vayan más allá de la estética’. Hay quienes comparten mi sensibilidad, en una ocasión una clienta me advirtió, ‘esto no ha sido sólo un tratamiento de belleza, ¿verdad?, lo he sentido de forma más profunda’ y sus palabras me reconfortaron y me colmó el halago.

La experiencia profesional me ha confirmado que deberíamos tener asignaturas de psicología en nuestra formación.

Junto con mis hermanas, en familia, nos embarcamos en un proyecto hermoso, una zapatería con encanto. De nombre, Carmen Guerro, en honor a mi madre, nuestro buque insignia. Zapatos artesanales, un fondo de armario indiscutible, zapatos para siempre, de calidades excelentes. Por aquel entonces el mercado estaba cambiando hacia el low cost, low quality, nuestra visión era crear una zapatería encantadora, especial y ¡lo conseguimos!. Nuestros clientes reconocían el producto y lo valoraban, sin embargo, no fue suficiente. A nivel comarcal no existía una demanda continua, la fuga de comercio local es un diagnóstico evidente, también entonces y la puesta en valor de este tipo de establecimientos por los clientes ocasionales no hacía posible un equilibrio y FIN de la aventura. ‘Ahora conservo una colección increíble de calzado y la añoranza de lo que pudo ser, un grato recuerdo que compartimos en familia’.

‘Hace tres años, superé una de mis limitaciones conscientes, la timidez’. Nunca hubiese imaginado mis dotes comerciales si no hubiese entrado a formar parte de una firma de cosmética americana que trabaja a través de redes y me hice asesora. Ha sido una experiencia enriquecedora y empoderante. Agradezco a Gema Moreno, responsable de marca para la zona que me haya servido de guía, salvaguarda y protección. Ella ha sido mi conexión con el círculo de mujeres que ampara. Mujeres afines, diversas, con sus vidas, sus experiencias, alientos, supervivencia, vigor, fortalezas, sin ser conscientes, han supuesto un refugio seguro que me ha permitido soltar y liberarme de tormentosos fantasmas. Son fuente de inspiración y de aprendizaje, reconociendo que en ocasiones, somos nuestro propio obstáculo.

Estoy inmersa en un proceso vital de movimiento, compagino mi trabajo en la sala de belleza, a la par que me adentro en descubrir tratamientos en otros campos como el mundo natural y lo que esté por venir, ¡bienvenido será!. Vivo, crezco y me abro a recibir lo que el día a día depare. Acompañada y arropada por otras mujeres, consciente de que muchas mujeres somos el poder.

Pincel en mano, completo el lienzo de mi vida, a cada paso que doy.

GRACIAS Ana

Porque tu paleta de color es una inyección de autoestima y el suave masaje de tus manos, energía en movimiento. ELLA es real, rural, fuerte, decidida y modelo a seguir. No estás sola, no estamos solas, cada vez somos más. Continuamos sumando mujeres modelos a seguir, hábiles, con un elevado concepto de nuestras capacidades, llamadas a tomar el mando y alejadas de la mediocridad, libres, decididas y retadoras nos queremos.


Créditos

Dirección y Desarrollo_Lucía García·Muñoz / Dirección de Imagen_Lizuáin. / Fotografía_ Alejandra Lozano López.  / Diseño Gráfico_Mamey Studio/ Peluquería Gema de Castro Álvarez / Make Up Ana González Guerro. /Localización Arenas de San Pedro, Ávila.